En su viaje a
Canuck a Huayquimil le llamó mucho la atención en un evento de donación la
buena disposición con que la gente poderosa de la región asistía, y se acercó a
conversar con uno de los asistentes, y lo que le rompió el esquema fue lo que
este le dijo: “si tengo que elegir prefiero una sociedad rica con hijos pobres,
que una sociedad pobre con hijos ricos”.
Las razones que
este le planteó fueron varias, una es que los padres sean unos genios no es
garantía que los hijos los sean también, lo que se puede traducir en un
despilfarro de la fortuna familiar, siendo que podía ser mejor aprovechada.
Mientras que por otro lado cuantos padres hay que se esfuerzan mucho al punto
de arriesgar su salud personal por pagar un colegio que apenas pueden costear
para sus hijos y resulta que sus hijos no son tan talentosos como para sacarle
provecho a dicha educación mientras que por otro lado se tiene familias pobres
con hijos muy talentosos que no pueden recibir la educación que el otro no ha
aprovechado. Este último No necesariamente no aprovecha su oportunidad por
flojera sino que simplemente por falta de talento lo cual puede ser frustante
para el mismo ya que entiende el gran esfuerzo que sus padres hacen por él. Al
final todo esto se transforma en una mala gestión del valor humano.
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